miércoles, 6 de marzo de 2013

EL CONCEPTO NAHUATL DE LA EDUCACION


LICENCIATURA EN EDUCACIÓN SECUNDARIA CON ESPECIALIDAD EN BIOLOGÍA 2
ROSAS GONZALEZ TANIA IVET


EL CONCEPTO NÁHUATL DE LA EDUCACIÓN

Esta lectura nos habla de cómo es que se enseñaba a los alumnos, nos dice que las personas ancianas o grandes son las que educaban porque ellas tenían la experiencia para poder enseñar o educar a los niños.
Ellos tenían un dicho que era “Mascara y Corazón”, ellos decían que la gente que tenía una máscara en el rostro, era porque escondían algo, por esa razón no permitían que vieran su rostro, y los que tenían el corazón de roca era porque no tenían sabiduría o el saber por esa razón decían corazón de piedra o duro.
Los maestros eran los que se dedicaban a  que el alumnos dejaran esa mascara y que su corazón se hiciera blando, con el conocimiento.
Los náhuatl llegaron a considerar los sabios nahuas lo que llamamos “persona humana”. Encontramos en los textos algo que se repite especialmente en pláticas o discursos: al referirse el que ha tomado la palabra a aquél con quien está hablando, aparece la siguiente expresión idiomática náhuatl: “vuestro rostro, vuestro corazón”.
De acuerdo con las reglas del que llamaban los nahuas tecpilatolli, o sea, “lenguaje noble o cultivado”. In ixtli, in yóllotl, “la cara, el corazón”, simbolizan siempre lo que hoy llamaríamos fisonomía moral y principio dinámico de un ser humano.
Hay un paralelismo entre la cultura náhuatl y la griega. En esta última se concebía también la fisonomía moral e intelectual del hombre, o sea la persona, como un corazón rostro. Sólo que entre los nahuas, se yuxtaponía a la idea de “rostro”, la del “corazón”, órgano al que atribuían el dinamismo de la voluntad y la concentración máxima de la vida. Pues bien, la concepción náhuatl de la persona como “rostro y corazón” es punto clave en la aparición de su concepto de la educación.
También describe el supremo ideal del “hombre maduro”, comentando el papel fundamental del “rostro y corazón”, dentro del pensamiento náhuatl acerca de la educación:
El hombre maduro; corazón firme como la piedra, corazón resistente como el tronco de un árbol; rostro sabio, dueño de un rostro y un corazón, hábil y comprensivo. Ser “dueño de un rostro y un corazón”: he aquí el rasgo definitivo que caracteriza a un auténtico hombre maduro. De no poseer un “rostro y un corazón”, tendría entonces que ocultar “su corazón amortajado” y cubrir con una máscara su falta de rostro, añade que posee “un rostro sabio” y “un corazón.

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